18.7.06

Elogio de la sombra.

Creo que fue el Nóbel quién no se mereció a don Jorge Luis, no al revés.” (Alemama)


Pienso–después de leer mucho acerca de-, que Borges no quiso el Nóbel. Renuncia cuando decide venir a Chile (lugar que apreciaba por la cercanía con María Luisa Bombal), y a pesar de recibir una llamada telefónica advirtiéndole el riesgo.

Me he preguntado por qué, si la mayor parte de los escritores desean el reconocimiento, más aún si éste es internacional. Arriesgarlo por Chile, un país pequeño que ni siquiera tiene demasiados lectores. Raro ¿no?

Tal vez él lo resumió en esta frase: "Lo importante es la hombría de bien, ser un caballero que no sacrifica lo que piensa por un premio".

El mayor tributo que puedo darle es compartir sus versos, la eternidad de sus palabras, lo que realmente quedará en el tiempo.

ELOGIO DE LA SOMBRA

La vejez (tal es el nombre que los otros le dan)
puede ser el tiempo de nuestra dicha.
El animal ha muerto o casi ha muerto.
Quedan el hombre y su alma.
Vivo entre formas luminosas y vagas
que no son aún la tiniebla.
Buenos Aires,
que antes se desgarraba en arrabales
hacia la llanura incesante,
ha vuelto a ser la Recoleta, el Retiro,
las borrosas calles del Once
y las precarias casas viejas
que aún llamamos el Sur.
Siempre en mi vida fueron demasiadas las cosas;
Demócrito de Abdera se arrancó los ojos para pensar;
el tiempo ha sido mi Demócrito.
Esta penumbra es lenta y no duele;
fluye por un manso declive
y se parece a la eternidad.
Mis amigos no tienen cara,
las mujeres son lo que fueron hace ya tantos años,
las esquinas pueden ser otras,
no hay letras en las páginas de los libros.
Todo esto debería atemorizarme,
pero es una dulzura, un regreso.
De las generaciones de los textos que hay en la tierra
sólo habré leído unos pocos,
los que sigo leyendo en la memoria,
leyendo y transformando.
Del Sur, del Este, del Oeste, del Norte,
convergen los caminos que me han traído
a mi secreto centro.
Esos caminos fueron ecos y pasos,
mujeres, hombres, agonías, resurrecciones,
días y noches,
entresueños y sueños,
cada ínfimo instante del ayer
y de los ayeres del mundo,
la firme espada del danés y la luna del persa,
los actos de los muertos,
el compartido amor, las palabras,
Emerson y la nieve y tantas cosas.
Ahora puedo olvidarlas. Llego a mi centro,
a mi álgebra y mi clave,
a mi espejo.
Pronto sabré quién soy.


(La foto es de agencia reuters ¿no es una belleza?)

17.7.06

Recordando a D. Jorge Luis Borges.

“El tiempo es la sustancia de que estoy hecho. El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego” (J. L. Borges)


Hay cosas que se aman con pasión o se odian con esa especie de testarudez que caracteriza a los humanos.

Entre lellas se cuenta la mantequilla de maní. No conozco persona que o la detesta frontalmente o la consume con fanatismo a todas horas.

Algo parecido provocan ciertas personas.

Conozco pocos que detesten a Borges como sucedió con algún miembro de la Academia Sueca que le negó el Nóbel por un asunto de política.

Un conocedor en la materia, el escritor Volodia Teitelboim, relata en “Los dos Borges” que en 1979 Artur Lundkvist, miembro del jurado del Nóbel, le dijo: “Soy y seré un tenaz opositor a la concesión del premio Nóbel a Borges por su apoyo a la dictadura de Pinochet”.

Cuando don Jorge murió yo era bastante joven (14/6/1986), pero ya era adicta a la literatura. La noticia me puso muy triste, más aún porque no ya tendría ocasión de escucharle o agradecerle.

Curioseando en estos 20 años sus libros (alguna vez me regalaron las Obras Completas, que algún “amigoa sin escrúpulos me robó, ¡¡¡que me las devuelva!!!), leyendo entrevistas y artículos acerca de sus obras he llegado a la conclusión que Borges no quiso el Nóbel.

A D. Pablo se lo otorgaron en 1971. Borges, recibido por Pinochet, selló su imagen internacional cuando fue condecorado por éste. El 17 de septiembre de 1976, en Chile, señaló a los periodistas: "Emocionalmente he sentido una necesidad imperiosa de defender a Chile y, además, soy un enemigo del comunismo. En esto no hay misterio. Siempre he sentido por Chile un gran afecto".
Tal vez este acto fue deliberado.
¿Quién dice que Borges quería ese honor?
"Hay un hecho que debe conformarnos a todos, a todo el continente, y acaso a todo el mundo. En esta época de anarquía sé que hay aquí, entre la cordillera y el mar, una patria fuerte. Lugones predicó la patria fuerte cuando habló de la hora de la espada. Yo declaro preferir la espada, la clara espada, a la furtiva dinamita, Y lo digo sabiendo muy claramente, muy precisamente, lo que digo. Pues bien, mi país está emergiendo de la ciénaga, creo, con felicidad. Creo que mereceremos salir de la ciénaga en que estuvimos." (Discurso en la Universidad de Chile)

Tengo entre mis manos uno de sus muchos libros.

¿Qué importancia tiene si fue políticamente incorrecto? Después de escribir “ El Aleph”, "Ficciones" o "El hacedor", la política es apenas otra fábula.

Me he preguntado por qué me incliné por la palabra de este hombre que no conocí, que ya no conoceré y que a veces ni comparto sus ideas.Quizás es como la mantequilla de maní, un atardecer en El Quisco, la nieve sobre Los Andes o un día en la playa de La Serena, buscando estrellas de mar entre las rocas o la mirada perdida en los diversos atardeceres. Sólo se ama lo que se ama ¿para qué vamos a definirlo?

Más Borges:

www.internetaleph.com/

luis.salas.net/jlb0504.htm

luis.salas.net/jlb0565.htm

es.wikipedia.org/wiki/Jorge_Luis_Borges

es.wikipedia.org/wiki/Ficciones

www.literatura.org/Borges/Borges_charlas.html

www.literatura.org/Borges/Borges_Fotos/Borges_Fotos.html

fotografía de 20 minutos.es

13.7.06

La Ciudad de las Escaleras.

¿Qué atractivo tiene Sewell para que haya sido declarado patrimonio de la humanidad?

Tal vez porque es un lugar construido a más de 2.200 m. de altura, en el corazón mismo de la Cordillera de Los Andes.

Porque fue casi el paraíso (nunca se supo de drogadicción, delincuencia, hambre o robos. Menos de guerra).

Porque hubo una comunidad que es difícil hallar en otros lugares, donde desarrollaron la cultura del respeto por el otro, por el entorno; el compañerismo frente a los desastres y la osadía para vivir entre las nieves eternas y sacar de su corazón toda la riqueza; donde el heroísmo fue un rasgo de acción espontáneo y una herencia en el tiempo, en los hijos, en los nietos.

Una ciudad para amar. O quizás se aman los lugares por los recuerdos que guardamos de ellos, no sé.
Si tienes curiosidad acerca de Sewell, pincha en estas direcciones.

www.emol.com/especiales

www.utem.cl/panorama

www.sernatur.cl

http://contacto.canal13.cl

http://contacto.canal13.cl/contacto


Un poema:

Uno no escoge el país donde nace;
pero ama el país donde ha nacido.

Uno no escoge el tiempo para venir al mundo;
pero debe dejar huella de su tiempo.

Nadie puede evadir su responsabilidad.

Nadie puede taparse los ojos, los oídos,
enmudecer y cortarse las manos.

Todos tenemos un deber de amor que cumplir,
una historia que nacer
una meta que alcanzar.

No escogimos el momento para venir al mundo.

Ahora podemos hacer el mundo
en que nacerá y crecerá
la semilla que trajimos con nosotros.


Gioconda Belli


"Así como la lluvia y la nieve descienden del cielo, y no vuelven allá sin regar antes la tierra y hacerla fecundar y germinar para que dé semilla al que siembra y pan al que come, así es también la palabra que sale de mi boca: No volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo deseo y cumplirá mis propósitos. "(Palabra de Dios, el Señor)

11.7.06

Días grises.

Llueve sobre Santiago.
Encerrados en el hogar, añoramos la tibieza de un sol ausente, reemplazado por gasco o abastible (los modernos con un escaldazono), mate con menta o café cortado.

Como dijo bellamente Verlaine, a veces también me sucede "llueve sobre la ciudad, / como llueve sobre mi corazón / ¿qué tendrá esta humedad / que moja el corazón?".

6.7.06

Visiones del Apocalipsis.

John Mac Person


El árbol era remecido violentamente por una mano (como la que escribía en la muralla).

Solo una mano.

El árbol despedía cenizas que caían profusamente y la tierra quedaba devastada.

Mi abuela miraba y hasta donde sus ojos podían ver todo era ceniza.

Y una voz fuerte como un trueno gritaba:

“Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos.”

3.7.06

Crónicas del Sur del Mundo (historias probables, algunas difíciles de comprobar)

Sergio Recabarren (Santiago de Chile)
Quiero regalarte este poema de Alberto Blanco.


UN BUEN POEMA


Un buen poema
debe tener la fuerza suficiente
para aguantar de todo:

Ediciones caseras,
malas traducciones,
errores de ortografía, erratas,
machetazos a caballo de espadas,
cartas de amor,
bibliotecas olvidadas,
programas de televisión,
películas de arte,
películas de las otras,
ironías de la vida,
correcciones de última hora,
internet,
manifiestos,
revoluciones,
malos gobiernos,
conversaciones de café,
confesiones de media noche,
días con sol, días nublados,
buenas críticas,
malas críticas,
cero críticas.

Un buen poema
debe ser lo suficientemente fuerte
como para soportar
interpretaciones abusivas,
cursos escolares, tesis,
musicalizaciones,
antologías,
presentaciones,
lecturas colectivas,
homenajes, plagios,
epígrafes, dedicatorias,
obras completas.

1.7.06

Arte en el universo.

Oh Dios, Señor nuestro,
Cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra!

Has puesto tu gloria sobre los cielos;

De la boca de los niños y de los que maman
fundaste la fortaleza,
A causa de tus enemigos,
Para hacer callar al enemigo y al vengativo.

Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos,
La luna y las estrellas que tú formaste,

Digo:
¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria,
Y el hijo del hombre, para que lo visite?

Le has hecho poco menor que los ángeles,
Y lo coronaste de gloria y de honra.

Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos;
Todo lo pusiste debajo de sus pies:

Ovejas y bueyes, todo ello,
Y asimismo las bestias del campo,

Las aves de los cielos y los peces del mar;
Todo cuanto pasa por los senderos del mar.

!Oh Dios, Señor nuestro,
Cuán grande es tu nombre en toda la tierra!


Salmo 8 (de David)
Las fotografías de:
hubblesite.org

29.6.06

Rejas



La foto: nocturama

El asombro.

"Voy a envejecer para todo. Para el amor. Para la mentira. Pero nunca envejeceré para el asombro. Siempre me seguirán asombrando las cosas elementales". (Chesterton.)

Me ha recorrido una especie de escalofrío cuando leo acerca de Marla.

Marla Olmstead, seis añitos, una belleza propia de esa edad. ¿Quien no es bella en la niñez?

El asombro me saca de la rutina, me deja perpleja frente a la inocencia, el esplendor y la libertad de una niña que crea mundos delicados y sorprendentes. Un recuerdo lejano me acerca a esa rara luminosidad de la memoria, una vez tuve seis años y, como ella, escribí signos en papel, nunca con la genialidad que ella pinta, por cierto. Se es niño o niña sin saber cuánto valor en dinero o talento tiene lo que se crea. Ideas, colores, formas, representaciones, palabras, sonidos, el constante impulso que da felicidad, más aún si somos amados y protegidos.

Determinar si es arte o simples colores superpuestos no me corresponde. Hay personas expertas en esas cosas. Por el momento me alegro de ver que a los niños se les deja expresarse...

Lee más aquí:

www.marlaolmstead.com

www.20minutos.es/galeria/1270/0/0/

noticiacristiana.com

25.6.06

Me siguen gustando los sombreros.



Alguna vez dije que me gustaban los sombreros.
Pamelas, dicen en otros países.
Gorrito, les llaman en el Sur.
Capucha, boina, cucurucho, bonete, panama, turbante, como sea, no podemos desconocer la creatividad y belleza de estos que nos regala Ascot.

He descubierto que tengo algunas preferencias permanentes, Borges, Cortázar, Alex Rodríguez, Libro de Notas y...los sombreros, sobre mi cabeza o en otras, me da igual. Proporcionan una especie de felicidad.




Los fotografías gracias a: Alessia Pierdomenico, para Reuters.

24.6.06

Plaza de Armas

“Uno no escoge el país donde nace;
pero ama el país donde ha nacido.”
(Gioconda Belli)



Toda ciudad que se valore debe tener una Plaza de Armas.

A lo largo de Chile hay de todos los portes y para todos los gustos. Cada alcalde electo tiene una fijación con este espacio público, lo esgrime como una magna obra hacia la posteridad, cambiando a destajo la ornamentación, las estatuas, los asientos o las fuentes de agua. Luego viene el siguiente y así sucesivamente, ad eternum.

La Plaza de Armas de Santiago acoge al visitante sin discriminar; bancos de madera noble, jugadores de ajedrez, músicos buscando trabajo, escolares esquivando clases, predicadores fogosos. Las palmeras le dan un aire medio tropical que no le acomoda, pero en fin, algún criterio alcaldicio. Los espectaculares atardeceres entre los altos edificios, justifican todo ocio. Sentados junto a ancianos que dan de comer a las palomas, esperamos que el sol vaya cayendo leve y grácil, en un espacio de tiempo que apenas percibimos. Él y yo, sentados sin prisa, estamos ahí, intuyendo un momento eterno.

Recuerdo la Plaza de Los Ángeles, con sus estatuas de las 4 estaciones y sus enormes tilos. Por las tardes las chicas paseaban hacia un lado y los muchachos hacia al contrario, mirándose de reojo y sonrojándose. A veces la música repletaba los espacios; a veces las madres vigilaban las miradas.

Toda plaza merece una fotografía, un cuadro, una pintura, un recuerdo. ¿Quién no guarda en su archivo personal una imagen detenida de un momento feliz? Como éste, cuando la tarde lenta y parsimoniosa nos abandona, nos deslumbra, nos inmoviliza, como un detalle perfecto.

Por qué se llama así puedes verlo en esta dirección.

La fotografía gracias a: david board.

23.6.06

Un país llamado Chile (parte tres)

Para conocer una ciudad hay que recorrerla paso a paso.
Para conocer Santiago me calzo zapatillas, y me detengo en cada esquina, admirando su arquitectura, los detalles que alguien creó alguna vez para provocar admiración.

Grandes parques, pequeños jardines interiores, ventanales con fierro decorado, puertas de maderas nobles, antiguas manillas de bronce, árboles cuidados con esmero año tras año. Tal vez es cierto que Santiago es una ciudad peligrosa, pero no es menos cierto que su encanto sobrepasa todos los mitos. Hay que viajar con sencillez, sin ostentación, confiados.
Nunca nos defraudará.


Las fotos gracias a: Sebastián Sepúveda V. y
José Luis Rissetti para Emol.

22.6.06

Un país llamado Chile (parte dos)

He escrito bastante sobre Santiago.

Nunca es suficiente. Para una provinciana como yo, la fascinación de los rincones, las callecitas intrincadas y las grandes avenidas no termina con algunas imágenes digitales o unas breves páginas.

Santiago es mucho más que cualquier reportaje o artículo medianamente escrito. Amamos esta ciudad irracionalmente, sin detenernos en sus muchos defectos o carencias; nos duele la pobreza, la suciedad, el hacinamiento. Por otro lado nos alegra el bullir, el constante viaje, las múltiples alegrías, los magníficos atardeceres, la nieve sobre Los Andes, el ondulante río que guarda vida. Los parques escondidos detrás de cualquier esquina...

Aquí escribí alguna vez de Santiago:

http://toyita.blogspot.com/2004/06/santiago-del-nuevo-extremo.html

http://toyita2.blogspot.com/2005/01/llegar-santiago.html


Y otros han escrito aquí:

http://www.puntosantiago.cl/

http://www.nuestro.cl/opinion/columnas/origen_familia1.htm


http://www.contactchile.cl/es/chile-santiago.php


http://www.zoologico.cl/~prodesign/inicio.php


http://www.chile.com/tpl/videos/pag2.tpl


http://www.uoct.cl/uoct/inicio.ns.jsp

La foto es de Avda. La Florida esquina Santa Amalia, un día de este invierno helado, muy helado.

20.6.06

Un país llamado Chile (parte uno)

A pesar de la tan celebrada globalización, hay personas que no tienen idea dónde está Chile.

Mirando concienzudamente el mapa del mundo no podemos pretender que los Ghanenses nos ubiquen dentro del planeta.

Ni los Togoleses.

O los Congoleños.

De milagro los Nauruanos saben que existimos.

Y para los Kirguiz nuestro nombre les debe sonar a garabato. O nos confunden con una comida picante.

Así es que en beneficio de algunos amigoas extranjeros, me he dado a la tarea de escribir estas notas, espero entretenidas, para animar a alguno a que nos conozca.

Y tal vez viaje a Chile.

Y nos ame.

Nuestro país es laaaaaaaaaaaaaaaarrrgooooooo (más de 4.200 klms.)

Al Norte, empezamos el viaje en eso del paralelo 17º.
Arica, dicen, es la ciudad de la eterna primavera.

Al Sur, donde se acaba el mundo, la Antártida.

Todo a lo largo cercado por el Océano Pacífico y ¿me creerías?, los mariscos y los peces son un alimento poco apreciado por los chilenos. Basta comparar la cantidad de carnicerías con las pescaderías. Como dice el refrán: “nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde”.

Cuando ya no tengamos peces, soñaremos con un buen caldillo de congrio, una ensalada de atún o las machas parmesanas.

Somos pocos, comparados con ciudades grandes. Apenas 16 millones de habitantes en todo el territorio.

En Santiago, la capital no llegamos a los seis. Y algunos locutores de radio chauvinistas le llaman “el Gran Santiago”.

El nombre "Chilli" ya se conocía antes de la llegada de españoles por estos lados.

Sólo que el imperio Inca no tenía ningún interés en esa cantidad de tribus dispersas por un territorio tan lejano, dedicadas a vivir de la tierra, la caza y un poco de alfarería.

Nada organizado.

Eso de venir a colonizar el fin del mundo me parece de seres míticos, extraordinarios. Cuando leo las historias de Almagro, Valdivia, Magallanes o Pizarro no les encuentro explicación. ¿Sería la ambición? ¿Afanes de gloria? ¿Sólo soñaban con el oro?

Pienso que fuimos un sueño para ellos; una fantasía por descubrir. Una visión que les trastornó la vida. Y es posible que algo de eso hayamos heredado.

19.6.06

Regreso.

Me perdí la toma de los estudiantes pingüinos”.

Ajena a la fiebre mundialera recién he venido a percatarme de los cambios que provoca cada evento como éste. A pesar del invierno, las lluvias, el frío...el fútbol vence barreras, incluso mi nulo interés.

Y los concursos de bellos jugadores, alegría en las miradas femeninas;
la risa de Ronaldinho.

Me perdí los sabrosos entretelones de la Presidenta Bachelet con la Sra. Hillary Clinton.

Y la tristeza que provoca la muerte de una escritora, Stella Díaz.

Me perdí el tributo a Borges. En algún próximo post voy a compensarme de eso.

En fin, todo tan importante, tan cambiante, sucesos que se deslizan uno tras otro sin darnos tiempo a meditarlos; tiempos de asombro...todavía. También de nostalgia por los amigos que no están...

En estos 21 días, muchas confidencias.

Emití algunas opiniones que a alguien le están cambiando la vida, aun cuando ha sido sin pretensiones.

Memoricé algunas palabras de El Libro. Parafraseé otras con mucho temor.

Ordené material de estudio, corregí pruebas de otros escritores, visité amigoas que a menudo reclaman de mi nula vida social, que parezco una aparición de mí misma, que soy una ingrata y todo eso.

Y cante mucho.

Oí grandes temas musicales y leí algunos autores entrañables. Música esplendente (si me permites ese antiguo adjetivo), nueva, tan hermosa que hace del baile algo noble, limpio, sin malicia. Por supuesto he bailado sin remordimiento ( me lo recomendó el médico como un buen ejercicio).

Y oré.

Sí, nunca lo suficiente, por supuesto, pero oré sinceramente, esperando de Dios una respuesta a súplicas de necesidades imperiosas, casi ninguna personal. En realidad necesito solo algunas cosas para ser feliz. Una tarde de otoño, un té con naranja, un mate con toronjil, una buena plática, una canción medio salsera y Su Espíritu fluyendo, la certeza que Él está para sostener o cambiar la realidad, si es necesario.


Un regalo para un amigo especial:

"¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos,
ni se detiene en el camino de los pecadores,
ni se sienta en la silla de los escarnecedores,

sino que en la ley del Señor está su deleite,
y en su ley medita de día y de noche!


Será como árbol firmemente plantado junto a corrientes de agua,
que da su fruto a su tiempo,
y su hoja no se marchita;
en todo lo que hace, prospera."

Salmo Uno (Biblia de Las Américas).

La foto gracias a: Diario El Mercurio, fuente Emol.

27.5.06

21 días de lecturas, oración y retiro.

Volveré el 19 de junio.
Por ahora les dejo este regalo, tomado de 365 traducciones, una buena lectura.



"Lo primero que la bebé hizo mal fue arrancar páginas de sus libros. Por eso pusimos una regla: que cada vez que rompiera una página tenía que quedarse sola en su cuarto cuatro horas seguidas con la puerta cerrada con llave. Al principio rompía una página al día y la regla funcionaba bien aunque los gritos y el llanto que salía de detrás de la puerta nos destrozaban los nervios. Razonamos que ese era el precio que había que pagar. O parte del precio. Pero conforme mejoraba su habilidad manual empezó a romper dos páginas al día lo que significaba ocho horas sola en su habitación a puerta cerrada. Lo que representaba el doble de problemas para todos. Pero aún así no dejaba de hacerlo. Y después, conforme pasaba el tiempo, había días en que rompía tres o cuatro páginas lo que la llevaba a su habitación hasta dieciséis horas de una vez, interfiriendo con su rutina alimenticia y preocupando a mi esposa. Pero yo sentía que si se ha puesto una regla hay que apegarse a ella, ser consistente. Si no, no se logra el efecto deseado.

Tenía catorce o quince meses por aquellos días. Con frecuencia, por supuesto, se quedaba dormida tras una hora de llanto y era un alivio. Su habitación estaba bastante bien. Tenía un maravilloso caballo-balancín de madera y casi cien muñecas y peluches. Había miles de cosas que hacer en esa habitación si se hacía buen uso del tiempo. Había rompecabezas y cosas así. A veces, por desgracia, descubríamos, al abrir la puerta que había roto más páginas de más libros mientras estaba dentro y que, para ser justos, había que añadir esas páginas al total.
La bebé se llamaba Nacida Bailando. Le dimos a la bebé de nuestro vino, del tinto, del blanco, del azul y le hablamos con sinceridad. Pero no funcionó.

Debo decir que era realmente inteligente. Te acercabas hasta donde estaba jugando en el suelo, en una de esas raras ocasiones en que estaba fuera de su habitación, y había un libro abierto junto a ella y lo inspeccionabas y parecía que estaba perfecto. Pero si te fijabas más, descubrías que una de las páginas tenía una esquina rota, algo que podría pasar por el desgaste típico. Pero yo sabía lo que había hecho. Ella había roto esa esquina y se la había tragado. Tenía que contar y así lo hacía. Era capaz de llegar a cualquier extremo con tal de engañarme. Mi mujer dijo que tal vez estábamos siendo demasiado rígidos y que la bebé estaba empezando a perder peso. Pero yo le replicaba que la bebé aún tenía mucha vida por delante y que tenía que convivir en el mundo con los otros, que tenía que vivir en un mundo donde había muchas, muchas, muchas reglas, que si no aprendes a jugar con las reglas estás condenado a no tener personalidad en el mundo, marginado por los demás, en el ostracismo. Lo máximo que llegamos a tenerla encerrada en la habitación fue de ochenta y ocho horas y terminó cuando mi esposa abrió la puerta forzándola con una palanca aunque la bebé aún nos debía doce horas porque había roto veinticinco páginas. Volví a colocar la puerta en su marco y le añadí un candado enorme, de esos que sólo se abre con una tarjeta magnética y me guardé la tarjeta.

Pero las cosas no mejoraron. La bebé salía de su habitación como un murciélago que saliera del infierno y corría hasta el libro más cercano, Buenas noches, Luna o algo parecido, y comenzaba a arrancar páginas a lo loco. Quiero decir, había treinta y cuatro páginas de Buenas noches, Luna en el suelo en diez segundos. Y la portada y la contraportada. Cuando sumamos todas sus deudas, en horas, vimos que no iba a salir de su habitación hasta 1992, si acaso. Y estaba empezando a estar bastante delgada y pálida. No había salido al parque en semanas. Teníamos lo más parecido a una crisis ética en nuestras manos.

La resolví declarando que estaba bien eso de arrancar las páginas de los libros y que, más aún, había estado bien lo de arrancar páginas en el pasado. Eso es algo de lo más maravilloso de ser padre. Que tienes un montón de oportunidades para tomar decisiones, cada una tan importante como el oro. La bebé y yo nos sentamos felices en el suelo, uno al lado del otro, arrancamos páginas de los libros y, a veces, sólo para divertirnos, salimos a la calle y juntos destrozamos un parabrisas." (Donald Barthelme.)

26.5.06

Anhedonia.

Recuerdo con mucha facilidad palabras raras.

Mistagogo

Dialéctico

Albatros

Ecotomografía

Pillanlelbún

Acrónimo

Demagogia

Insimilipupitre

Migraña

Birlibirloque

Encaramintintangulado

Misántropo.

Inescrutable.

Entre todas me detengo en esta: Anhedonia

Poco a poco olvidó reír.

Ni siquiera recuerda el sonido de la voz que hacía temblar sus atardeceres. No tiene demasiada curiosidad en ello.

Cada tarde cuando él llegaba del trabajo, encontraba la estufa encendida, la mesa dispuesta, la sopa caliente y siempre, siempre un postre. Ella era experta en dulces. Brazos de reina, torta mil hojas, queque de naranja, pie de limón, alfajores, chilenitos, rollitos envueltos, sopaipillas; de sus manos maravillosas salían miles de sabores que deleitaban a la familia.

¡Ah esas tardes de domingo después de un buen almuerzo!

Todos esperaban expectantes el té con canela o con ese pequeño toque con jugo de naranja acompañado de algún blando sabor dulce.

Luego, los mayores, una siesta.

Los niños a jugar.

Sus risas provocaban esa especie de felicidad que hoy evocan los que allí crecieron. Un hogar unido, sin groserías o discusiones. Cada uno ha dejado las travesuras propias de la edad, emigrando a diversos lugares, cada uno anhelando crear una extensión de la casa paterna, esas tardes perfectas, donde la seguridad de la madre acunó sus sueños y proyectó sus ambiciones.

Ligeramente peinada, ella se sienta a observar las horas por la ventana, impasible, sin moverse. Nada llama su atención, nada le provoca alegría, llanto o pena. Ha perdido, en algún recodo que no recuerda -ni le importa-, el placer. A veces recuerda aquellos días felices, los halagos de sus vecinas, el vehemente deseo de agradar, el bullir constante de sus hijos…todo es tan lejano…apenas le quedan ganas para mirar la calle, la tarde, el constante ir y venir de los vehículos, sin deseos…

25.5.06

La primera lluvia.

Fotografía de: Sarah Underhill


De pronto el mundo se llena de alegría

Los niños salen a las calles

Y danzan

Como antiguos indígenas

Bajo las gotas que caen

Alborotadas por la brisa.

Toda la naturaleza vuela

Salta, se expande

En gritos

El ambiente coordina

Con el cielo

En nubes que

Bajan oscureciendo la ciudad

Benditas probabilidades

Vida en la semilla

Frescura en el lenguaje

De nuevo otro renacer.

23.5.06

¿Qué tan felices son los chilenos?

Un estudio publicado ayer nos revela que somos bastante felices los chilenos (as).

68 % ellos.

64 % ellas.

Nada de mal para un país donde el mejor negocio (legal) es colocar una farmacia.

A pesar de los largos viajes en el Transantiago.

La humillante espera en los consultorios.

La mendicidad en las calles y los seudo trabajos.

A pesar de la fragilidad en las relaciones sentimentales y la apología que hacen algunos del divorcio como una pócima arreglalotodo.

A pesar de los cambios en la economía, el ascenso constante de los malls, el desarrollo de una cultura individualista que busca el prestigio y el éxito a toda costa, los chilenos hemos llegado a la conclusión que la mayor fuente de felicidad es la familia.

No es un asunto menor.

Yo hubiera preferido que la respuesta fuese “mi fe” como el mejor ingrediente de bienestar, pero que seamos un pueblo que valora las relaciones familiares por sobre las económicas, no me molesta.

Para leer más: Aquí

Y también aquí.


La pintura de:
Roberto Matta.

20.5.06

La muerte también lee.

Hay un momento singular en la historia de la humanidad. Un tiempo que todavía no vivimos, pero que llegará, sin duda. Un día donde la temida, la evitada, la que mira a todos, se olvidará de los hombres. Un amigo, al que le comento estos versos, ríe divertido. "Tal vez esté entretenida leyendo", me dice.
En realidad ¿qué sucederá para hacerla huir y se olvide de los nombres de su bitácora?


“En esos días buscarán los hombres la muerte, pero no la hallarán.

Ansiarán morir, y la muerte huirá de ellos.”

*

“In those days men will seek death and will not find it; they will desire to die,
and death will flee from them.”

*

"En ces jours-là, les hommes chercheront la mort mais ils ne la trouveront pas.
Ils l'appelleront de leurs vœux, mais la mort les fuira. "

*

"In quei giorni la gente cercherà di morire, ma senza riuscirvi, perché la morte non verrà.
Gli uomini desidereranno morire, ma la morte fuggirà via"

*

"Naqueles dias os homens buscarão a morte, e de modo algum a acharão;
e desejarão morrer, e a morte fugirá deles."

*

"În acele zile, oamenii vor căuta moartea, şi n'o vor găsi;
vor dori să moară, şi moartea va fugi de ei."

*

Fotografía: Obra de Bregenz, Austria. Reuters
Texto: Apocalipsis 9:6

Para despedir el año 2006.

"renuncio al peso muerto de mi terco pasado" Invariablemente te encuentras con los balances de final de año. Cada medio hace ...