
Fuimos a ver Old Boy.
No sé por qué me tincó y aquel día desastroso (no fue para nada un día feliz), martes de entradas rebajadas, invité al hombre que amo (sí, pues, “a nadie le falta Dios”, también puedo invitar, aunque sea al cine, con naranjitas confitadas, obvio) a la que –según la crítica- era una de las mejores películas de la temporada.
Mala no era.
Peor; "inveible" (no me pregunten por la real academia de la lengua).
A los 15 minutos ya me quería salir de la sala. La mayor parte estuve con los ojos cerrados; la violencia a ese grado me descompone al punto de las náuseas.
Pero hoy me reconcilio con el cine, mirando La marcha de los pinguinos.
Es lejos una belleza; la vida, la sabiduría, la protección de los padres, la fuerza para soportar, el amor; todo apunta a mostrarnos el valor que la naturaleza ha desarrollado a través del tiempo en lugares tan solitarios como el fin del mundo.
Si algunos directores nos dejan con taquicardia, otros son capaces de liberar lo mejor de nosotros y recrearnos de tal forma que salimos del cine amando la vida y admirando la maestría de aquellos dedicados al arte.
Agradecida monsieur Jacquet!
La web oficial:http://wip.warnerbros.com/marchofthepenguins/