
Personalmente apenas recuerdo mi cumpleaños, un día nada particular por lo demás. Todos los días nacen niños y niñas, independiente cómo esté marcado en el calendario.
Pero esta fecha ha sido establecida en Chile como un recordatorio de algo mucho más profundo: que somos Iglesia cristiana evangélica y tratamos de vivir según esos principios.
El ex-presidente Lagos, antes de retirarse de su gobierno, firmó ese decreto por el cual el 31 de octubre de cada año es el Día Nacional de las Iglesias Evangélicas (decreto que no nos hace ni más ni menos, ovbiamente).
Servirá para realizar actos masivos, fiestas comunales de hermandad, discursos encendidos y canciones al por mayor. Luego de ello seguiremos en nuestro quehacer diario y la profunda convicción que no basta un día para cambiar el mundo, sino la suma de los días y la potencia de una Iglesia presente en cada lugar con una Palabra adecuada al espacio y al momento.
Como aquel cuando Lutero clavó sus 95 tesis en la Catedral de Wittemberg en 1517.
Tal vez la fecha no nos diga nada pero ese simple acto de clavar su declaración de fe en un lugar nos cambió la historia, la vida, la sociedad, todo.
El tiempo dirá si este 31 nuestro fue histórico o simplemente uno más dentro de los muchos que celebramos como efemérides.
Por mi parte un saludo de paz para todos (en especial para aquellos que están en el extranjero). Que haya en tu corazón la paz prometida por Jesucristo, esa que "supera toda comprensión humana".
(Fotografía de la ciudad: Jaime Bascur)