29.6.06

Rejas



La foto: nocturama

El asombro.

"Voy a envejecer para todo. Para el amor. Para la mentira. Pero nunca envejeceré para el asombro. Siempre me seguirán asombrando las cosas elementales". (Chesterton.)

Me ha recorrido una especie de escalofrío cuando leo acerca de Marla.

Marla Olmstead, seis añitos, una belleza propia de esa edad. ¿Quien no es bella en la niñez?

El asombro me saca de la rutina, me deja perpleja frente a la inocencia, el esplendor y la libertad de una niña que crea mundos delicados y sorprendentes. Un recuerdo lejano me acerca a esa rara luminosidad de la memoria, una vez tuve seis años y, como ella, escribí signos en papel, nunca con la genialidad que ella pinta, por cierto. Se es niño o niña sin saber cuánto valor en dinero o talento tiene lo que se crea. Ideas, colores, formas, representaciones, palabras, sonidos, el constante impulso que da felicidad, más aún si somos amados y protegidos.

Determinar si es arte o simples colores superpuestos no me corresponde. Hay personas expertas en esas cosas. Por el momento me alegro de ver que a los niños se les deja expresarse...

Lee más aquí:

www.marlaolmstead.com

www.20minutos.es/galeria/1270/0/0/

noticiacristiana.com

25.6.06

Me siguen gustando los sombreros.



Alguna vez dije que me gustaban los sombreros.
Pamelas, dicen en otros países.
Gorrito, les llaman en el Sur.
Capucha, boina, cucurucho, bonete, panama, turbante, como sea, no podemos desconocer la creatividad y belleza de estos que nos regala Ascot.

He descubierto que tengo algunas preferencias permanentes, Borges, Cortázar, Alex Rodríguez, Libro de Notas y...los sombreros, sobre mi cabeza o en otras, me da igual. Proporcionan una especie de felicidad.




Los fotografías gracias a: Alessia Pierdomenico, para Reuters.

24.6.06

Plaza de Armas

“Uno no escoge el país donde nace;
pero ama el país donde ha nacido.”
(Gioconda Belli)



Toda ciudad que se valore debe tener una Plaza de Armas.

A lo largo de Chile hay de todos los portes y para todos los gustos. Cada alcalde electo tiene una fijación con este espacio público, lo esgrime como una magna obra hacia la posteridad, cambiando a destajo la ornamentación, las estatuas, los asientos o las fuentes de agua. Luego viene el siguiente y así sucesivamente, ad eternum.

La Plaza de Armas de Santiago acoge al visitante sin discriminar; bancos de madera noble, jugadores de ajedrez, músicos buscando trabajo, escolares esquivando clases, predicadores fogosos. Las palmeras le dan un aire medio tropical que no le acomoda, pero en fin, algún criterio alcaldicio. Los espectaculares atardeceres entre los altos edificios, justifican todo ocio. Sentados junto a ancianos que dan de comer a las palomas, esperamos que el sol vaya cayendo leve y grácil, en un espacio de tiempo que apenas percibimos. Él y yo, sentados sin prisa, estamos ahí, intuyendo un momento eterno.

Recuerdo la Plaza de Los Ángeles, con sus estatuas de las 4 estaciones y sus enormes tilos. Por las tardes las chicas paseaban hacia un lado y los muchachos hacia al contrario, mirándose de reojo y sonrojándose. A veces la música repletaba los espacios; a veces las madres vigilaban las miradas.

Toda plaza merece una fotografía, un cuadro, una pintura, un recuerdo. ¿Quién no guarda en su archivo personal una imagen detenida de un momento feliz? Como éste, cuando la tarde lenta y parsimoniosa nos abandona, nos deslumbra, nos inmoviliza, como un detalle perfecto.

Por qué se llama así puedes verlo en esta dirección.

La fotografía gracias a: david board.

23.6.06

Un país llamado Chile (parte tres)

Para conocer una ciudad hay que recorrerla paso a paso.
Para conocer Santiago me calzo zapatillas, y me detengo en cada esquina, admirando su arquitectura, los detalles que alguien creó alguna vez para provocar admiración.

Grandes parques, pequeños jardines interiores, ventanales con fierro decorado, puertas de maderas nobles, antiguas manillas de bronce, árboles cuidados con esmero año tras año. Tal vez es cierto que Santiago es una ciudad peligrosa, pero no es menos cierto que su encanto sobrepasa todos los mitos. Hay que viajar con sencillez, sin ostentación, confiados.
Nunca nos defraudará.


Las fotos gracias a: Sebastián Sepúveda V. y
José Luis Rissetti para Emol.

22.6.06

Un país llamado Chile (parte dos)

He escrito bastante sobre Santiago.

Nunca es suficiente. Para una provinciana como yo, la fascinación de los rincones, las callecitas intrincadas y las grandes avenidas no termina con algunas imágenes digitales o unas breves páginas.

Santiago es mucho más que cualquier reportaje o artículo medianamente escrito. Amamos esta ciudad irracionalmente, sin detenernos en sus muchos defectos o carencias; nos duele la pobreza, la suciedad, el hacinamiento. Por otro lado nos alegra el bullir, el constante viaje, las múltiples alegrías, los magníficos atardeceres, la nieve sobre Los Andes, el ondulante río que guarda vida. Los parques escondidos detrás de cualquier esquina...

Aquí escribí alguna vez de Santiago:

http://toyita.blogspot.com/2004/06/santiago-del-nuevo-extremo.html

http://toyita2.blogspot.com/2005/01/llegar-santiago.html


Y otros han escrito aquí:

http://www.puntosantiago.cl/

http://www.nuestro.cl/opinion/columnas/origen_familia1.htm


http://www.contactchile.cl/es/chile-santiago.php


http://www.zoologico.cl/~prodesign/inicio.php


http://www.chile.com/tpl/videos/pag2.tpl


http://www.uoct.cl/uoct/inicio.ns.jsp

La foto es de Avda. La Florida esquina Santa Amalia, un día de este invierno helado, muy helado.

20.6.06

Un país llamado Chile (parte uno)

A pesar de la tan celebrada globalización, hay personas que no tienen idea dónde está Chile.

Mirando concienzudamente el mapa del mundo no podemos pretender que los Ghanenses nos ubiquen dentro del planeta.

Ni los Togoleses.

O los Congoleños.

De milagro los Nauruanos saben que existimos.

Y para los Kirguiz nuestro nombre les debe sonar a garabato. O nos confunden con una comida picante.

Así es que en beneficio de algunos amigoas extranjeros, me he dado a la tarea de escribir estas notas, espero entretenidas, para animar a alguno a que nos conozca.

Y tal vez viaje a Chile.

Y nos ame.

Nuestro país es laaaaaaaaaaaaaaaarrrgooooooo (más de 4.200 klms.)

Al Norte, empezamos el viaje en eso del paralelo 17º.
Arica, dicen, es la ciudad de la eterna primavera.

Al Sur, donde se acaba el mundo, la Antártida.

Todo a lo largo cercado por el Océano Pacífico y ¿me creerías?, los mariscos y los peces son un alimento poco apreciado por los chilenos. Basta comparar la cantidad de carnicerías con las pescaderías. Como dice el refrán: “nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde”.

Cuando ya no tengamos peces, soñaremos con un buen caldillo de congrio, una ensalada de atún o las machas parmesanas.

Somos pocos, comparados con ciudades grandes. Apenas 16 millones de habitantes en todo el territorio.

En Santiago, la capital no llegamos a los seis. Y algunos locutores de radio chauvinistas le llaman “el Gran Santiago”.

El nombre "Chilli" ya se conocía antes de la llegada de españoles por estos lados.

Sólo que el imperio Inca no tenía ningún interés en esa cantidad de tribus dispersas por un territorio tan lejano, dedicadas a vivir de la tierra, la caza y un poco de alfarería.

Nada organizado.

Eso de venir a colonizar el fin del mundo me parece de seres míticos, extraordinarios. Cuando leo las historias de Almagro, Valdivia, Magallanes o Pizarro no les encuentro explicación. ¿Sería la ambición? ¿Afanes de gloria? ¿Sólo soñaban con el oro?

Pienso que fuimos un sueño para ellos; una fantasía por descubrir. Una visión que les trastornó la vida. Y es posible que algo de eso hayamos heredado.

19.6.06

Regreso.

Me perdí la toma de los estudiantes pingüinos”.

Ajena a la fiebre mundialera recién he venido a percatarme de los cambios que provoca cada evento como éste. A pesar del invierno, las lluvias, el frío...el fútbol vence barreras, incluso mi nulo interés.

Y los concursos de bellos jugadores, alegría en las miradas femeninas;
la risa de Ronaldinho.

Me perdí los sabrosos entretelones de la Presidenta Bachelet con la Sra. Hillary Clinton.

Y la tristeza que provoca la muerte de una escritora, Stella Díaz.

Me perdí el tributo a Borges. En algún próximo post voy a compensarme de eso.

En fin, todo tan importante, tan cambiante, sucesos que se deslizan uno tras otro sin darnos tiempo a meditarlos; tiempos de asombro...todavía. También de nostalgia por los amigos que no están...

En estos 21 días, muchas confidencias.

Emití algunas opiniones que a alguien le están cambiando la vida, aun cuando ha sido sin pretensiones.

Memoricé algunas palabras de El Libro. Parafraseé otras con mucho temor.

Ordené material de estudio, corregí pruebas de otros escritores, visité amigoas que a menudo reclaman de mi nula vida social, que parezco una aparición de mí misma, que soy una ingrata y todo eso.

Y cante mucho.

Oí grandes temas musicales y leí algunos autores entrañables. Música esplendente (si me permites ese antiguo adjetivo), nueva, tan hermosa que hace del baile algo noble, limpio, sin malicia. Por supuesto he bailado sin remordimiento ( me lo recomendó el médico como un buen ejercicio).

Y oré.

Sí, nunca lo suficiente, por supuesto, pero oré sinceramente, esperando de Dios una respuesta a súplicas de necesidades imperiosas, casi ninguna personal. En realidad necesito solo algunas cosas para ser feliz. Una tarde de otoño, un té con naranja, un mate con toronjil, una buena plática, una canción medio salsera y Su Espíritu fluyendo, la certeza que Él está para sostener o cambiar la realidad, si es necesario.


Un regalo para un amigo especial:

"¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos,
ni se detiene en el camino de los pecadores,
ni se sienta en la silla de los escarnecedores,

sino que en la ley del Señor está su deleite,
y en su ley medita de día y de noche!


Será como árbol firmemente plantado junto a corrientes de agua,
que da su fruto a su tiempo,
y su hoja no se marchita;
en todo lo que hace, prospera."

Salmo Uno (Biblia de Las Américas).

La foto gracias a: Diario El Mercurio, fuente Emol.

27.5.06

21 días de lecturas, oración y retiro.

Volveré el 19 de junio.
Por ahora les dejo este regalo, tomado de 365 traducciones, una buena lectura.



"Lo primero que la bebé hizo mal fue arrancar páginas de sus libros. Por eso pusimos una regla: que cada vez que rompiera una página tenía que quedarse sola en su cuarto cuatro horas seguidas con la puerta cerrada con llave. Al principio rompía una página al día y la regla funcionaba bien aunque los gritos y el llanto que salía de detrás de la puerta nos destrozaban los nervios. Razonamos que ese era el precio que había que pagar. O parte del precio. Pero conforme mejoraba su habilidad manual empezó a romper dos páginas al día lo que significaba ocho horas sola en su habitación a puerta cerrada. Lo que representaba el doble de problemas para todos. Pero aún así no dejaba de hacerlo. Y después, conforme pasaba el tiempo, había días en que rompía tres o cuatro páginas lo que la llevaba a su habitación hasta dieciséis horas de una vez, interfiriendo con su rutina alimenticia y preocupando a mi esposa. Pero yo sentía que si se ha puesto una regla hay que apegarse a ella, ser consistente. Si no, no se logra el efecto deseado.

Tenía catorce o quince meses por aquellos días. Con frecuencia, por supuesto, se quedaba dormida tras una hora de llanto y era un alivio. Su habitación estaba bastante bien. Tenía un maravilloso caballo-balancín de madera y casi cien muñecas y peluches. Había miles de cosas que hacer en esa habitación si se hacía buen uso del tiempo. Había rompecabezas y cosas así. A veces, por desgracia, descubríamos, al abrir la puerta que había roto más páginas de más libros mientras estaba dentro y que, para ser justos, había que añadir esas páginas al total.
La bebé se llamaba Nacida Bailando. Le dimos a la bebé de nuestro vino, del tinto, del blanco, del azul y le hablamos con sinceridad. Pero no funcionó.

Debo decir que era realmente inteligente. Te acercabas hasta donde estaba jugando en el suelo, en una de esas raras ocasiones en que estaba fuera de su habitación, y había un libro abierto junto a ella y lo inspeccionabas y parecía que estaba perfecto. Pero si te fijabas más, descubrías que una de las páginas tenía una esquina rota, algo que podría pasar por el desgaste típico. Pero yo sabía lo que había hecho. Ella había roto esa esquina y se la había tragado. Tenía que contar y así lo hacía. Era capaz de llegar a cualquier extremo con tal de engañarme. Mi mujer dijo que tal vez estábamos siendo demasiado rígidos y que la bebé estaba empezando a perder peso. Pero yo le replicaba que la bebé aún tenía mucha vida por delante y que tenía que convivir en el mundo con los otros, que tenía que vivir en un mundo donde había muchas, muchas, muchas reglas, que si no aprendes a jugar con las reglas estás condenado a no tener personalidad en el mundo, marginado por los demás, en el ostracismo. Lo máximo que llegamos a tenerla encerrada en la habitación fue de ochenta y ocho horas y terminó cuando mi esposa abrió la puerta forzándola con una palanca aunque la bebé aún nos debía doce horas porque había roto veinticinco páginas. Volví a colocar la puerta en su marco y le añadí un candado enorme, de esos que sólo se abre con una tarjeta magnética y me guardé la tarjeta.

Pero las cosas no mejoraron. La bebé salía de su habitación como un murciélago que saliera del infierno y corría hasta el libro más cercano, Buenas noches, Luna o algo parecido, y comenzaba a arrancar páginas a lo loco. Quiero decir, había treinta y cuatro páginas de Buenas noches, Luna en el suelo en diez segundos. Y la portada y la contraportada. Cuando sumamos todas sus deudas, en horas, vimos que no iba a salir de su habitación hasta 1992, si acaso. Y estaba empezando a estar bastante delgada y pálida. No había salido al parque en semanas. Teníamos lo más parecido a una crisis ética en nuestras manos.

La resolví declarando que estaba bien eso de arrancar las páginas de los libros y que, más aún, había estado bien lo de arrancar páginas en el pasado. Eso es algo de lo más maravilloso de ser padre. Que tienes un montón de oportunidades para tomar decisiones, cada una tan importante como el oro. La bebé y yo nos sentamos felices en el suelo, uno al lado del otro, arrancamos páginas de los libros y, a veces, sólo para divertirnos, salimos a la calle y juntos destrozamos un parabrisas." (Donald Barthelme.)

26.5.06

Anhedonia.

Recuerdo con mucha facilidad palabras raras.

Mistagogo

Dialéctico

Albatros

Ecotomografía

Pillanlelbún

Acrónimo

Demagogia

Insimilipupitre

Migraña

Birlibirloque

Encaramintintangulado

Misántropo.

Inescrutable.

Entre todas me detengo en esta: Anhedonia

Poco a poco olvidó reír.

Ni siquiera recuerda el sonido de la voz que hacía temblar sus atardeceres. No tiene demasiada curiosidad en ello.

Cada tarde cuando él llegaba del trabajo, encontraba la estufa encendida, la mesa dispuesta, la sopa caliente y siempre, siempre un postre. Ella era experta en dulces. Brazos de reina, torta mil hojas, queque de naranja, pie de limón, alfajores, chilenitos, rollitos envueltos, sopaipillas; de sus manos maravillosas salían miles de sabores que deleitaban a la familia.

¡Ah esas tardes de domingo después de un buen almuerzo!

Todos esperaban expectantes el té con canela o con ese pequeño toque con jugo de naranja acompañado de algún blando sabor dulce.

Luego, los mayores, una siesta.

Los niños a jugar.

Sus risas provocaban esa especie de felicidad que hoy evocan los que allí crecieron. Un hogar unido, sin groserías o discusiones. Cada uno ha dejado las travesuras propias de la edad, emigrando a diversos lugares, cada uno anhelando crear una extensión de la casa paterna, esas tardes perfectas, donde la seguridad de la madre acunó sus sueños y proyectó sus ambiciones.

Ligeramente peinada, ella se sienta a observar las horas por la ventana, impasible, sin moverse. Nada llama su atención, nada le provoca alegría, llanto o pena. Ha perdido, en algún recodo que no recuerda -ni le importa-, el placer. A veces recuerda aquellos días felices, los halagos de sus vecinas, el vehemente deseo de agradar, el bullir constante de sus hijos…todo es tan lejano…apenas le quedan ganas para mirar la calle, la tarde, el constante ir y venir de los vehículos, sin deseos…

25.5.06

La primera lluvia.

Fotografía de: Sarah Underhill


De pronto el mundo se llena de alegría

Los niños salen a las calles

Y danzan

Como antiguos indígenas

Bajo las gotas que caen

Alborotadas por la brisa.

Toda la naturaleza vuela

Salta, se expande

En gritos

El ambiente coordina

Con el cielo

En nubes que

Bajan oscureciendo la ciudad

Benditas probabilidades

Vida en la semilla

Frescura en el lenguaje

De nuevo otro renacer.

23.5.06

¿Qué tan felices son los chilenos?

Un estudio publicado ayer nos revela que somos bastante felices los chilenos (as).

68 % ellos.

64 % ellas.

Nada de mal para un país donde el mejor negocio (legal) es colocar una farmacia.

A pesar de los largos viajes en el Transantiago.

La humillante espera en los consultorios.

La mendicidad en las calles y los seudo trabajos.

A pesar de la fragilidad en las relaciones sentimentales y la apología que hacen algunos del divorcio como una pócima arreglalotodo.

A pesar de los cambios en la economía, el ascenso constante de los malls, el desarrollo de una cultura individualista que busca el prestigio y el éxito a toda costa, los chilenos hemos llegado a la conclusión que la mayor fuente de felicidad es la familia.

No es un asunto menor.

Yo hubiera preferido que la respuesta fuese “mi fe” como el mejor ingrediente de bienestar, pero que seamos un pueblo que valora las relaciones familiares por sobre las económicas, no me molesta.

Para leer más: Aquí

Y también aquí.


La pintura de:
Roberto Matta.

20.5.06

La muerte también lee.

Hay un momento singular en la historia de la humanidad. Un tiempo que todavía no vivimos, pero que llegará, sin duda. Un día donde la temida, la evitada, la que mira a todos, se olvidará de los hombres. Un amigo, al que le comento estos versos, ríe divertido. "Tal vez esté entretenida leyendo", me dice.
En realidad ¿qué sucederá para hacerla huir y se olvide de los nombres de su bitácora?


“En esos días buscarán los hombres la muerte, pero no la hallarán.

Ansiarán morir, y la muerte huirá de ellos.”

*

“In those days men will seek death and will not find it; they will desire to die,
and death will flee from them.”

*

"En ces jours-là, les hommes chercheront la mort mais ils ne la trouveront pas.
Ils l'appelleront de leurs vœux, mais la mort les fuira. "

*

"In quei giorni la gente cercherà di morire, ma senza riuscirvi, perché la morte non verrà.
Gli uomini desidereranno morire, ma la morte fuggirà via"

*

"Naqueles dias os homens buscarão a morte, e de modo algum a acharão;
e desejarão morrer, e a morte fugirá deles."

*

"În acele zile, oamenii vor căuta moartea, şi n'o vor găsi;
vor dori să moară, şi moartea va fugi de ei."

*

Fotografía: Obra de Bregenz, Austria. Reuters
Texto: Apocalipsis 9:6

18.5.06

Religión/Relación.

El Código Da Vinci es sólo un detalle en toda una permanente insinuación de los medios informativos para sumarse a la corriente liberal, new age o agnóstica que invade al mundo, en un intento por racionalizar todo aquello que no pueda comprobarse científicamente (de hecho el Código tiene poco o nada de científico). No es una novedad que los seres humanos quieran rechazar a Dios. 700 años antes de Cristo decían:

“rompamos las cuerdas que nos atan a Él, destruyamos el lazo con que nos rodea” (paráfrasis del Salmo 2). ¿Hay algo nuevo bajo el sol?

Nuestro problema como sociedades no es la veracidad expuesta en La Palabra “… en el fondo, no es una cuestión intelectual, como si simplemente nos faltarán datos para poder aceptar las evidencias sobre la verdad de Cristo. En realidad es un problema moral y espiritual. Karl Popper decía ya en 1969 que “la teoría social de la conspiración es una consecuencia de la falta de Dios como punto de referencia y de la consiguiente pregunta: ¿quién lo ha reemplazado?”. Cuando dejamos de creer, inevitablemente tenemos que seguir creyendo en algo o alguien, sea la Madre Naturaleza o aquello para lo que vivo, ya que como diría Bob Dylan, “todos tenemos que servir a alguien”.

Es por eso que bíblicamente, en realidad el no creyente no existe. O crees en el Dios verdadero, o sirves a un ídolo. No hay otra opción posible. Así que si no aceptamos los Evangelios es sencillamente porque no queremos. Preferimos ver a Jesús como a nosotros nos guste. Alguien que hable de amor y paz, sí, pero que no nos diga cómo tenemos que vivir. En todo caso que nos lo muestre como ejemplo. El problema es que el cristianismo, a diferencia de tantas otras religiones, no se basa en unas ideas éticas o espirituales, cuya enseñanza podamos seguir independientemente de la historia y la vida de su fundador. Está claro que para el budista, lo importante no es Buda, sino el camino que él mostró. Pero el cristianismo es Cristo.

El cristianismo es diferente a cualquier otra religión, porque se trata de la relación con una persona. Pero para conocer a Jesús, tienes que leer los Evangelios. No hay otra forma de acercarse a él. Puedes imaginarlo de… (leer más aquí)


(La foto: Gracias a agencia Reuters)

16.5.06

El poder de la ficción.


Siempre me ha parecido una virtud el revuelo que provoca cada cierto tiempo algún libro en las sociedades; la respuesta significativa a un acto de ilusionismo como lo es la escritura, más si ésta se relaciona con una red intangible como Internet.

Orson Welles causó una verdadera crisis de pánico en Estados Unidos al transmitir su radio- dramatización de La guerra de los mundos; con un estilo tan realista que irrumpió la vida cotidiana a través de los medios masivos y se volvió tan efectivo que muchos norteamericanos corrieron aterrados ante la inminencia de un ataque interplanetario.

Me he resistido a escribir sobre obras literarias, pero ya que topamos con la minificción del post anterior, hablemos en breve de el Código Da Vinci, expuesto en la cuneta de todas las calles rentables de la capital. En Santiago de Chile. Formato: Hoja impresa, VCD y DVD.

Me pregunto por qué llama tanto la atención una obra literaria, más que Borges o Cortázar, muy superiores a mi modesto entender (nunca he visto libros suyos en el comercio callejero). Tal vez se explique por la muy buena campaña de marketing, un poco avivada por los católicos que han reprobado el libro y ahora la película.

Algunos medios alegan que el libro es “científico”. Otros que es una patraña” bien inventada. Poner en duda la historicidad no es una tendencia nueva; satirizar la fe, menos; autenticar lo apócrifo ya sucedía en los primeros siglos.

Recordemos la conmoción de las caricaturas de Mahoma”, que dejó varios heridos en el camino. No necesitamos tomar una espada para agredir a los acérrimos defensores de la novela, simplemente invitar a los que se dan el trabajo de leer a Dan Brown, para que investiguen en los cuatro evangelios y miren a Jesucristo en su forma de enfrentar las circunstancias de su época. Bastará eso para comprender dónde termina la ficción y empieza la vida real.

Inconfundible, por cierto.

12.5.06

Minificciones.

Siempre he soñado con escribir cuentos muy breves.

Como los de 100 palabras que convoca todos los años la revista Plagio. (Cada año he enviado alguno, pero es como sacarse la lotería, hay demasiados concursantes)

O los de Augusto Monterroso.

O esos espectaculares de Julio Torri.

Con ese sentido de humor que tiene Ana María Shúa.

O los sorprendentes de Luisa Valenzuela.

O así como los magníficos hiper hiper breves de Marco Denevi.

Me gusta Juan José Arreola y de las chilenas Pía Barros.

En fin, es impresionante contar en tan pocas palabras una historia completa y sorprender al lector con alguna idea maravillosa.
Tal vez algún día, después de tanto teclear invente una frase o un cuento breve que justifique todas las otras palabras, superficiales, inadecuadas y pasajeras, que he escrito en este blog.


“Preocupación”

—No se preocupe. Todo saldrá bien —dijo el Verdugo.
—Eso es lo que me preocupa —respondió el Condenado a muerte.

ORLANDO ENRIQUE VAN BREDAM (Argentina)


“Lengua de víbora”.

No tuvo que apretar el gatillo:
bastó que lo forzara a morderse la lengua.

JAIME VALDIVIESO (Chile):


“Amenazas”

—Te devoraré —dijo la pantera.
—Peor para ti —dijo la espada.

WILLIAM OSPINA (Colombia):


“Veritas odium parit”

—Traedme el caballo más veloz —pidió el hombre honrado—.
Acabo de decirle la verdad al rey.

MARCO DENEVI (Argentina)

11.5.06

Vivir sin rencores (parte II)

El rey David perdonó a su hijo Absalón que le armó una guerra civil sin que se diera cuenta, ambicionando el poder.

Moisés perdonó a Miriam, su hermana, que lo había “pelado” con todo mundo, y rogó: “Te ruego, oh Dios, que la sanes ahora.”

El apóstol Pablo a sus ofensores: “Y al que vosotros perdonáis, yo también;”

Distinto fue Saúl que persiguió al que creía su gran enemigo y terminó suicidándose.

Hace algún tiempo asistí a una cena, destinada a reunir algún dinero para enviar una misionera a Viet-nam. Entre todo lo expresado y comido, vimos estas escenas tan impactantes que todavía y pasado un tiempo me impresionan. Me quedé pensando en esos niños ¿qué sería de ellos?

Me he encontrado con la impresionante historia de una sobreviviente:

“Vivimos miedo, desesperación y sufrimiento. Treinta años después hay mucho por hacer, pero veo a la nueva generación y creo que nos espera un futuro maravilloso.

Siempre rezo por mi país. Creo que debemos recordar lo que pasó, pero debemos seguir adelante y hacer lo mejor que podamos por nuestro futuro y por nuestros niños.

Es hora de sanar y enfocarnos en una vida mejor.” Kim Phuc


Foto gracias a : Agencia Reuters para 20 minutos. es

10.5.06

Vivir sin rencores (parte I)

Te matan un hijo.
Asaltan tu casa.
Le roban a tu hermano.
Ponen un cuchillo en tu cuello y saquean tus pertenencias.
Te ofenden con obscenidades.
Difaman tu nombre.

Todo eso y más es parte de la fragilidad con que nos movemos en especial en las grandes ciudades, donde pareciera somos cada vez más vulnerables.

Días de duelo.
Tiempos de ira.
Desarrollo de rencores.
Capas de amargura empiezan a cubrirnos como vestidos adherentes.

Sangramos por las narices, la cabeza parece estallar, se nos duermen las piernas, sentimos pasiones bárbaras y tendencias asesinas.
Culpa, culpa, culpa.

Algunos promueven la filosofía “ni perdón ni olvido”.
Contrario a eso algunos científicos sostienen que el perdón es un valioso antídoto contra las enfermedades modernas.

Quizás por esa razón somos una sociedad enferma.

¿Has caminado por las calles de Santiago?
En toda esquina que reúna un poco de gente hay una farmacia.
Estamos invadidos de toda clase de remedios para las enfermedades más inverosímiles.

Perdonar es una decisión de la voluntad.
Una de las mejores terapias preventivas para la salud.
Perdonar es un acto de fe, una semilla de prosperidad que se desarrollará en el tiempo.

Perdonar ¿significa aceptar la injusticia?
¿Quebrar la ley natural de retribución?
¿Por qué deberíamos remitir una pena y despojarnos del derecho a la reparación?


(la foto gracias a la Agencia AFP)

9.5.06

Autoevaluación.

fotografía de: Yuri Bonder.



Me aburre la retórica inconsecuente del "padre Gatica".
Cuesta mantener la palabra empeñada.
Cuesta pagar lo que se debe.
Cuesta sostener una ética cristiana frente al desborde.
¿Quién dijo que sería fácil?

7.5.06

"La casa de Los Carrera"

Cuando llegamos a San Juan de las Casas Viejas todavía existía aquella construcción de adobe donde los fantasmas revolucionarios del 1800 se paseaban en la mente colectiva como si todo hubiese ocurrido el día de ayer.

Una evocación tan vívida de sucesos ocurridos en el lugar daba al visitante una impresión de estar en otro país, uno tan pretérito como lo es el adobe por estos lados. El mundo aquel no era sólo añoranza, no, era real, los pasadizos secretos que nunca llegamos a transitar eran cuidadosamente encubiertos con el sencillo mobiliario de los habitantes de la casa, la “Casa de los Carrera”, preservada de miradas incrédulas o de individuos que quisieran sustraer algún patrimonio, poco en realidad.

Porque la historia también es un asunto de fe.

No sé si todo era una fábula de mentes envejecidas, que tejían sillas de mimbre y usaban rueca para hilar lana; los laberintos donde se escondieron los patriotas (entre ellos Manuel Rodríguez) que huían de los realistas, fueron sepultados cuando las murallas de adobe se derrumbaron y toda la vivienda se convirtió en un montículo de tierra gredosa.

¿Ficción para hacer del lugar un mito?

Quizás aquellos ancianos, descendientes de algún patriota del lugar sólo querían preservan algo del valor de sus abuelos, valor que justificara la pobreza y engrandeciera sus vidas mínimas de escasos ingresos.


El poema:
SI HAS PERDIDO...

Si has perdido tu nombre,
recobraremos la puntada de las calles
más solas
para llamarte sin nombrarte.

Si has perdido tu casa,
despistaremos a los guardianes de la
cárcel
hasta dejarlos con su sombra y sin sus
muros.

Si has perdido el amor,
publicaremos un gran bando de palomas
desnudas
para atrasar la vida y darte tiempo.

Si has perdido tus límites,
recorreremos el cruento laberinto
hasta alzar otra forma desde el fondo.

Si has perdido tus ecos o tu origen,
los buscaremos, pero hacia adelante,
en el templo final de los orígenes.

Solamente si has perdido tu pérdida,
cortaremos el hilo
para empezar de nuevo.

Roberto Juarroz.

La foto:
Claudio Bueno.

La Palabra:
"Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo..." (Libro de Apocalipsis)

Para despedir el año 2006.

"renuncio al peso muerto de mi terco pasado" Invariablemente te encuentras con los balances de final de año. Cada medio hace ...