18.5.06

Religión/Relación.

El Código Da Vinci es sólo un detalle en toda una permanente insinuación de los medios informativos para sumarse a la corriente liberal, new age o agnóstica que invade al mundo, en un intento por racionalizar todo aquello que no pueda comprobarse científicamente (de hecho el Código tiene poco o nada de científico). No es una novedad que los seres humanos quieran rechazar a Dios. 700 años antes de Cristo decían:

“rompamos las cuerdas que nos atan a Él, destruyamos el lazo con que nos rodea” (paráfrasis del Salmo 2). ¿Hay algo nuevo bajo el sol?

Nuestro problema como sociedades no es la veracidad expuesta en La Palabra “… en el fondo, no es una cuestión intelectual, como si simplemente nos faltarán datos para poder aceptar las evidencias sobre la verdad de Cristo. En realidad es un problema moral y espiritual. Karl Popper decía ya en 1969 que “la teoría social de la conspiración es una consecuencia de la falta de Dios como punto de referencia y de la consiguiente pregunta: ¿quién lo ha reemplazado?”. Cuando dejamos de creer, inevitablemente tenemos que seguir creyendo en algo o alguien, sea la Madre Naturaleza o aquello para lo que vivo, ya que como diría Bob Dylan, “todos tenemos que servir a alguien”.

Es por eso que bíblicamente, en realidad el no creyente no existe. O crees en el Dios verdadero, o sirves a un ídolo. No hay otra opción posible. Así que si no aceptamos los Evangelios es sencillamente porque no queremos. Preferimos ver a Jesús como a nosotros nos guste. Alguien que hable de amor y paz, sí, pero que no nos diga cómo tenemos que vivir. En todo caso que nos lo muestre como ejemplo. El problema es que el cristianismo, a diferencia de tantas otras religiones, no se basa en unas ideas éticas o espirituales, cuya enseñanza podamos seguir independientemente de la historia y la vida de su fundador. Está claro que para el budista, lo importante no es Buda, sino el camino que él mostró. Pero el cristianismo es Cristo.

El cristianismo es diferente a cualquier otra religión, porque se trata de la relación con una persona. Pero para conocer a Jesús, tienes que leer los Evangelios. No hay otra forma de acercarse a él. Puedes imaginarlo de… (leer más aquí)


(La foto: Gracias a agencia Reuters)

16.5.06

El poder de la ficción.


Siempre me ha parecido una virtud el revuelo que provoca cada cierto tiempo algún libro en las sociedades; la respuesta significativa a un acto de ilusionismo como lo es la escritura, más si ésta se relaciona con una red intangible como Internet.

Orson Welles causó una verdadera crisis de pánico en Estados Unidos al transmitir su radio- dramatización de La guerra de los mundos; con un estilo tan realista que irrumpió la vida cotidiana a través de los medios masivos y se volvió tan efectivo que muchos norteamericanos corrieron aterrados ante la inminencia de un ataque interplanetario.

Me he resistido a escribir sobre obras literarias, pero ya que topamos con la minificción del post anterior, hablemos en breve de el Código Da Vinci, expuesto en la cuneta de todas las calles rentables de la capital. En Santiago de Chile. Formato: Hoja impresa, VCD y DVD.

Me pregunto por qué llama tanto la atención una obra literaria, más que Borges o Cortázar, muy superiores a mi modesto entender (nunca he visto libros suyos en el comercio callejero). Tal vez se explique por la muy buena campaña de marketing, un poco avivada por los católicos que han reprobado el libro y ahora la película.

Algunos medios alegan que el libro es “científico”. Otros que es una patraña” bien inventada. Poner en duda la historicidad no es una tendencia nueva; satirizar la fe, menos; autenticar lo apócrifo ya sucedía en los primeros siglos.

Recordemos la conmoción de las caricaturas de Mahoma”, que dejó varios heridos en el camino. No necesitamos tomar una espada para agredir a los acérrimos defensores de la novela, simplemente invitar a los que se dan el trabajo de leer a Dan Brown, para que investiguen en los cuatro evangelios y miren a Jesucristo en su forma de enfrentar las circunstancias de su época. Bastará eso para comprender dónde termina la ficción y empieza la vida real.

Inconfundible, por cierto.

12.5.06

Minificciones.

Siempre he soñado con escribir cuentos muy breves.

Como los de 100 palabras que convoca todos los años la revista Plagio. (Cada año he enviado alguno, pero es como sacarse la lotería, hay demasiados concursantes)

O los de Augusto Monterroso.

O esos espectaculares de Julio Torri.

Con ese sentido de humor que tiene Ana María Shúa.

O los sorprendentes de Luisa Valenzuela.

O así como los magníficos hiper hiper breves de Marco Denevi.

Me gusta Juan José Arreola y de las chilenas Pía Barros.

En fin, es impresionante contar en tan pocas palabras una historia completa y sorprender al lector con alguna idea maravillosa.
Tal vez algún día, después de tanto teclear invente una frase o un cuento breve que justifique todas las otras palabras, superficiales, inadecuadas y pasajeras, que he escrito en este blog.


“Preocupación”

—No se preocupe. Todo saldrá bien —dijo el Verdugo.
—Eso es lo que me preocupa —respondió el Condenado a muerte.

ORLANDO ENRIQUE VAN BREDAM (Argentina)


“Lengua de víbora”.

No tuvo que apretar el gatillo:
bastó que lo forzara a morderse la lengua.

JAIME VALDIVIESO (Chile):


“Amenazas”

—Te devoraré —dijo la pantera.
—Peor para ti —dijo la espada.

WILLIAM OSPINA (Colombia):


“Veritas odium parit”

—Traedme el caballo más veloz —pidió el hombre honrado—.
Acabo de decirle la verdad al rey.

MARCO DENEVI (Argentina)

11.5.06

Vivir sin rencores (parte II)

El rey David perdonó a su hijo Absalón que le armó una guerra civil sin que se diera cuenta, ambicionando el poder.

Moisés perdonó a Miriam, su hermana, que lo había “pelado” con todo mundo, y rogó: “Te ruego, oh Dios, que la sanes ahora.”

El apóstol Pablo a sus ofensores: “Y al que vosotros perdonáis, yo también;”

Distinto fue Saúl que persiguió al que creía su gran enemigo y terminó suicidándose.

Hace algún tiempo asistí a una cena, destinada a reunir algún dinero para enviar una misionera a Viet-nam. Entre todo lo expresado y comido, vimos estas escenas tan impactantes que todavía y pasado un tiempo me impresionan. Me quedé pensando en esos niños ¿qué sería de ellos?

Me he encontrado con la impresionante historia de una sobreviviente:

“Vivimos miedo, desesperación y sufrimiento. Treinta años después hay mucho por hacer, pero veo a la nueva generación y creo que nos espera un futuro maravilloso.

Siempre rezo por mi país. Creo que debemos recordar lo que pasó, pero debemos seguir adelante y hacer lo mejor que podamos por nuestro futuro y por nuestros niños.

Es hora de sanar y enfocarnos en una vida mejor.” Kim Phuc


Foto gracias a : Agencia Reuters para 20 minutos. es

10.5.06

Vivir sin rencores (parte I)

Te matan un hijo.
Asaltan tu casa.
Le roban a tu hermano.
Ponen un cuchillo en tu cuello y saquean tus pertenencias.
Te ofenden con obscenidades.
Difaman tu nombre.

Todo eso y más es parte de la fragilidad con que nos movemos en especial en las grandes ciudades, donde pareciera somos cada vez más vulnerables.

Días de duelo.
Tiempos de ira.
Desarrollo de rencores.
Capas de amargura empiezan a cubrirnos como vestidos adherentes.

Sangramos por las narices, la cabeza parece estallar, se nos duermen las piernas, sentimos pasiones bárbaras y tendencias asesinas.
Culpa, culpa, culpa.

Algunos promueven la filosofía “ni perdón ni olvido”.
Contrario a eso algunos científicos sostienen que el perdón es un valioso antídoto contra las enfermedades modernas.

Quizás por esa razón somos una sociedad enferma.

¿Has caminado por las calles de Santiago?
En toda esquina que reúna un poco de gente hay una farmacia.
Estamos invadidos de toda clase de remedios para las enfermedades más inverosímiles.

Perdonar es una decisión de la voluntad.
Una de las mejores terapias preventivas para la salud.
Perdonar es un acto de fe, una semilla de prosperidad que se desarrollará en el tiempo.

Perdonar ¿significa aceptar la injusticia?
¿Quebrar la ley natural de retribución?
¿Por qué deberíamos remitir una pena y despojarnos del derecho a la reparación?


(la foto gracias a la Agencia AFP)

9.5.06

Autoevaluación.

fotografía de: Yuri Bonder.



Me aburre la retórica inconsecuente del "padre Gatica".
Cuesta mantener la palabra empeñada.
Cuesta pagar lo que se debe.
Cuesta sostener una ética cristiana frente al desborde.
¿Quién dijo que sería fácil?

7.5.06

"La casa de Los Carrera"

Cuando llegamos a San Juan de las Casas Viejas todavía existía aquella construcción de adobe donde los fantasmas revolucionarios del 1800 se paseaban en la mente colectiva como si todo hubiese ocurrido el día de ayer.

Una evocación tan vívida de sucesos ocurridos en el lugar daba al visitante una impresión de estar en otro país, uno tan pretérito como lo es el adobe por estos lados. El mundo aquel no era sólo añoranza, no, era real, los pasadizos secretos que nunca llegamos a transitar eran cuidadosamente encubiertos con el sencillo mobiliario de los habitantes de la casa, la “Casa de los Carrera”, preservada de miradas incrédulas o de individuos que quisieran sustraer algún patrimonio, poco en realidad.

Porque la historia también es un asunto de fe.

No sé si todo era una fábula de mentes envejecidas, que tejían sillas de mimbre y usaban rueca para hilar lana; los laberintos donde se escondieron los patriotas (entre ellos Manuel Rodríguez) que huían de los realistas, fueron sepultados cuando las murallas de adobe se derrumbaron y toda la vivienda se convirtió en un montículo de tierra gredosa.

¿Ficción para hacer del lugar un mito?

Quizás aquellos ancianos, descendientes de algún patriota del lugar sólo querían preservan algo del valor de sus abuelos, valor que justificara la pobreza y engrandeciera sus vidas mínimas de escasos ingresos.


El poema:
SI HAS PERDIDO...

Si has perdido tu nombre,
recobraremos la puntada de las calles
más solas
para llamarte sin nombrarte.

Si has perdido tu casa,
despistaremos a los guardianes de la
cárcel
hasta dejarlos con su sombra y sin sus
muros.

Si has perdido el amor,
publicaremos un gran bando de palomas
desnudas
para atrasar la vida y darte tiempo.

Si has perdido tus límites,
recorreremos el cruento laberinto
hasta alzar otra forma desde el fondo.

Si has perdido tus ecos o tu origen,
los buscaremos, pero hacia adelante,
en el templo final de los orígenes.

Solamente si has perdido tu pérdida,
cortaremos el hilo
para empezar de nuevo.

Roberto Juarroz.

La foto:
Claudio Bueno.

La Palabra:
"Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo..." (Libro de Apocalipsis)

4.5.06

Más de 30 millones de blogs.

foto de: emol.com

Por estos días se analiza el crecimiento de los blogs como un fenómeno de los dos últimos años.

Cualquiera puede escribir. Ni siquiera se necesita tener un PC en casa con esto del aumento de los ciber.

Todos podrían usar esta forma de expresión con un poco de trabajo y algo de empeño.

Como herramienta de información, es un buen medio para sacarse las neuras; como terapia espiritual, sicológica y sentimental, vale.

Como espacio educativo, periodístico e histórico. Algunos hasta logran ganar algunos pesos.

Le he insistido a un amigo que proyecte sus ideas en una página ¿qué estará esperando? Hombre culto, versado en materias tan amplias como idiomas, literatura, historia, teología, sería un gran aporte. Bueno, es cosa de atreverse.

Aquí hay un buen dato para enterarse de cómo van en esta irrupción masiva en la web, tanto que tendríamos que gastar un par de años para leerlos a todos.

Algunos dicen que es un altoparlante de la tontería, que aportan poco, que son las quejas de adolescentes inútiles y chicas románticas. Tal vez. Pero sentarse a escribir, aunque sea tus penas o ideas locas, es un trabajo que no podemos desmerecer. Detrás de un blog hay una persona que yo sí respeto, independiente de lo que opine de su obra.

Si deseas leer más, he seleccionado estas direcciones.

La revolución de los blogs.

El documentalista enredado.

La venganza de los aficionados.

Microsiervos.

1.5.06

Cuenteros.

Oh, sí, recuerdo con nitidez las noches que nos acomodábamos a la orilla del brasero para oír las espeluznantes historias de aparecidos, de oscuros pactos donde el alma era la mejor moneda y, tiritando de miedo, nos apretujábamos unos a otros casi esperando que cantara un tue tué o pasara al galope un caballo negro montado por una negra figura.
Las mañanas eran también las noches; el sol poseía un brillo más dorado porque la noche era fantástica y dramática; el día era placentero porque la oscuridad se esperada con emoción.
Años después vine a leer aquellos versos de León Felipe:

"Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
que los huesos del hombre los entierran con cuentos,
y que el miedo del hombre...
Yo sé muy pocas cosas, es verdad,
pero me han dormido con todos los cuentos...
y sé todos los cuentos."

Pensé que a mis años ya estaba curada del atractivo que provocan las ficciones; que eso era de mis 9 años cuando las Mil y una Noches poblaron la cabeza de fantasías.

Pero allí estaba aquella pareja delante de mi puerta.
Él, joven, un poco obeso, tenida sport, ella delgada, pelirroja auspiciada gentilmente por koleston, nada de fea. Una pareja normal, como las muchas que circulan por el sector.
El hombre le imprimía a su voz cierta autoridad y urgencia pidiendo hablar con el dueño de casa. Necesitaban un consejo porque eran un matrimonio joven.

Tan insólito es que un matrimonio pida consejo que me dejó anonadada por un segundo. ¿Querrán separarse? ¿Tendrán problemas domésticos, sexuales, legales? ¿Él ama a otra, ella descubrió que tiene hijos “por fuera”, las suegras no se soportan, uno de ellos tiene VIH (Dios no lo quiera, son muy jóvenes)? Rollera como soy, la imaginación se remonta a alturas siderales.

¿Un consejo?
La gente pide dinero a nuestra puerta, pan, agua, mercadería para una olla común, a veces hasta cosas en desuso, pero… ¡¿un consejo?!
El hombre me miró fijamente como queriendo imprimir impulso a mi resistencia.
Tiene poder de convencimiento –pensé-, sería un buen evangelista. Lamentablemente tendrá que conformarse conmigo ya que el “dueño de casa” no es habido.

Y empieza una larga historia de desventuras. No sé si estoy delante de “Descarados” o “Cómplices”, todo en un paquete. Una velada amenaza en aquello de “recién vengo saliendo de la cárcel, pero yo no soy malo, dama, aunque nuestra situación da para pensar en reincidir, pero quiero ser honrado, por mis hijos”, tienen los hijos en Argentina, quieren viajar a verlos, necesitan treinta mil pesos para pasaje.

Es un dilema siempre. Debería estar acostumbrada. Como el poeta, me sé todos los…y sé que este es uno de los tantos, tiene el perfil de la verborrea que persigue un único fin.
He escuchado a tantos, bastantes pesos se han escurrido sin regreso de mis bolsillos, pero es como los virus, cada uno diferente a otro, tal vez porque cada persona es un mundo; y tantas veces me he sentido tonta y estafada.

Olfatea el titubeo y adopta un aire atrevido, urgente, habla rápido, envolvente; mi instinto se pone alerta. Con toda parsimonia les explico que no tengo esa cantidad, no es ninguna mentira, recién hoy hemos hecho una inversión, lamentable, que me disculpen, etc.

¿Cuánto hay que pagar para dar un consejo que nunca se da?

Adivinen.
Algo se llevaron, nunca nadie se va de esta puerta con las manos vacías. Una buena historia algo gana ¿no?

28.4.06

Cuarenta mil millones de pájaros.

Habitualmente leo la columna de Marcelo Birmajer en la revista Ya.
Cuando encontré este cuento, me pareció que él explica mucho de nuestra naturaleza.
No resisto el impulso de compartirlo. Espero les guste.

"-Cuarenta mil millones de pájaros –dijo Dios- ¿Te das cuenta? Desde q comenzó el mundo he fabricado cuarenta mil millones de pájaros. ¿Dónde están, q ha sido de ellos, en q invertí mi trabajo? Podría haber hecho 20, 50, 60 pájaros. Si total vuelan, dan la vuelta, todo el mundo podría verlos. Un par de días en África, otro par en Asia, un par en América…cien pájaros q salgan de gira. ¿Me puedes explicar para q tenía q hacer cuarenta mil millones de pájaros?

-No se –dijo Dukinsky confundido- Tus designios nos son ocultos.
-Ahora no –interrumpió el Señor- Te abro los libros. Te muestro las cuentas. Quiero q me ayudes a paliar el déficit. Vamos a dejar cien pájaros. Inmortales. Cien pájaros, y punto.

-Señor –dijo Dukinsky- No me parece q tengamos q ahorrar en pájaros. No creo q sean tan caros.
-¿Para q quieren ustedes los pájaros?
-Bueno, no sé bien. Pero son muy bellos. Además, en primavera gorgean. Y Hitchcok, Hitchcok hizo una película muy buena con los pájaros. La gente ama a los pájaros.

-¿La gente? ¿Quién es la gente? Siempre q pasa algo malo, la gente no tiene nada q ver. ¿Quién hace las cosas malas? ¿Acaso han creado otra especie y no me enteré? Pero, bueno, te llamé como mi contador. En días. Puedo ahorrar en días.
-No entiendo –dijo Dukinsky.
-Hice siete días. Con lo que junte toda tu descendencia, no podrías comprar un día. Son muy caros. Vamos a ahorrar. Vamos a eliminar el jueves.

-¡No! –grito Dukinsky.
-¿Por qué no? No es tan grave. Lunes, martes, miércoles viernes, sabado, domingo ¿No te alcanza?
-Es q el jueves me reúno con mis amigos. Comemos pizza, la pasamos bien. Dejemos el jueves tranquilo.
-El miércoles, entonces.
-El miércoles es el cine a mitad de precio, el día de la clase media.
-Bueno, ¡El domingo! –dijo Dios algo exasperado.
-El domingo…fútbol de primera –lo corto tímidamente Dukinsky.

-¿Me estas diciendo q tampoco ahorremos en días?

-Todos tus días están bien hechos, Señor –dijo Dukinsky realmente convencido- Tampoco podemos ahorrar en días.
-A ver, dime, en que me recomiendas ahorrar.
Isaac meditó.
-En malvados –dijo finalmente- Ahorra en malvados. Hay muchos y podemos prescindir totalmente de ellos.

-Ah, q mal consejero has resultado. No sería ningún ahorro: los malvados no los hago yo. Se hacen solos.

-Q bien –dijo irónico Dukinsky- Cuando salen las cosas bien, eres Dios, y cuando salen mal, eres existencialista.

-No te llamé como filósofo, sino como contador. Dime en q ahorro.

Isaac no sabía q quitarle al mundo.

-Nada, Señor –dijo finalmente- No puedo ayudarte. No hay nada en el mundo q me parezca q pueda quitarse.

-Pero si les gusta tanto, ¿Por qué se matan, por qué lo rompen, por qué sufren los siete días q quieres mantener?

-¿Tú no tienes la respuesta? –preguntó Isaac Dukinsky.
Pero Dios ya no estaba a su lado."


Marcelo Birmajer.
escritor argentino.
revista Ya 26.4.05.

26.4.06

Con pasión (parte II)

Algunos aman el color rojizo de los atardeceres.

Otros el olor a sopaipillas pasadas en caramelo.

O el asado a la parrilla, aroma que invita a todo el barrio ( virtualmente).

García Márquez sostiene que no puede escribir si no tiene flores amarillas sobre el escritorio.

O aquel que en un arranque de pasión se cortó la oreja.

O el que se lanzó a las aguas y caminó sobre ellas.

Es extraño que a unos le sobre pasión, ganas, ímpetu, deseo y otros no estén “ni ahí” con nada. “Sangre de horchata”, escuché una vez, como una dura ofensa, tú sabes, esos epítetos que usamos los evangélicos son a veces hasta un poco divertidos, “incircunciso de corazón”, “cabeza de pajarito”, “carnal”, “inconverso”, “mundano”, “mente virgen” “descarriado”, etc.

Es la pasión que mueve el mundo; lo transforma, lo enceguece, lo ilumina, lo impulsa hacia el bien o hacia el mal, al borde de la locura o a la cumbre del auge más magnánimo. Los gobiernos pueden caer en los hoyos más perversos o sacudir las miserias a punta de creatividad y empeño.

Los seres humanos destruyen lo que más codician, por pasión. Por ese sentimiento que no admite indiferencia; por el contrario, sólo es fuego, hielo, vida bullente o muerte trágica. Los titulares cada día nos muestran seres, anodinos en apariencia, de pronto algo despierta en ellos un minuto de furia y paroxismo con resultado de violencia tal que suena incomprensible.

El indiferente no va con la pasión. Menos el apático, echado en su sillón esperando cualquier cosa de la tv.

¿Hay algo más triste que una sociedad desapasionada, sin ideales ni ganas de cambios?

La frase:

Hegel sostiene "nada grande se ha construido en el mundo sin pasión".


El poema:

Canción de amor.

Si te estuvieras ahogando, acudiría al rescate,
te envolvería en mi manta y serviría té caliente.
Si fuera un comisario, te arrestaría
y te mantendría en una celda bajo siete llaves.
Si tú fueras un ave, batiría un récord
y escucharía toda la noche tu trinar de tono agudo.
Si fuera un sargento, serías mi recluta,
y, muchacho, te aseguro que amarías el ejercicio.
Si tú fueras china, aprendería la lengua,
quemaría mucho incienso, usaría vestiduras raras.
Si tú fueras espejo, me abalanzaría al baño de damas,
te daría mi lápiz labial rojo y te empolvaría la nariz.
Si tú amaras los volcanes, yo sería lava,
incansablemente eruptando de mi oculta fuente.
Y si tú fueras mi esposa, sería tu amante,
porque la iglesia se opone tenazmente al divorcio.


Joseph Brodsky

La foto:
reusters

25.4.06

Con pasión (parte I)

Hace algunos días se celebró el Día Internacional del Libro (abril 23), respaldando esa costumbre ya incorporada hace años en nuestro medio de celebrar cuanto día se nos ponga por delante, pretexto para divertirnos un rato y salir de la aburrida rutina , incluidos el Día de la madre, padre, niño, patria, perro, abuelos, etc. (Podíamos inventar un día del blogger ¿no?)

Ese día del libro me acordé con nitidez de J., un amigo que me llevó al borde del delito, cuando era yo apenas una muchacha sin tino ni ambición, aunque no digamos que he progresado mucho respecto de esas deficiencias, solo se va adicionando años al cuerpo.

J. era experto en “robo hormiga”, no cualquier robo, por supuesto. Elegía las mejores librerías, no las más elegantes, no, solo las que guardaban preciosos ejemplares antiguos, ediciones limitadas, rarezas y eso. Poseía un olfato especializado para saber dónde podía hallar tesoros semejantes.

Un día me llevó a sus correrías. Usaba un abrigo largo, amplio, color gris, con unos enormes bolsillos interiores. Adivinen para qué. Un día un libro por aquí, otro día por allá, su biblioteca era digna de un magnate. Ni siquiera permitía que se hojeara alguno de aquellos ejemplares raros, antiguos y bellos, conservados con el cuidado de una madre por un bebé recién nacido.

Podría definirse como bibliófilo, tal cual describe Humberto Eco esta manía:

“La bibliofilia es ciertamente el amor por los libros, aunque no necesariamente por su contenido. Claro que hay bibliófilos que coleccionan por temas e incluso leen los libros que adquieren. Pero para leer todos esos libros hay que ser un ratón de biblioteca. El bibliófilo, aun cuando se interese por el contenido, desea ante todo el objeto y, si es posible, el primero que haya salido de los tórculos de la imprenta. Hasta tal punto que hay bibliófilos (a quienes, pese a comprenderlos, desapruebo) que, teniendo en sus manos un libro intonso, no cortan sus hojas para no violar el objeto que han conquistado. Para ellos, cortar las hojas a un libro raro sería como, para un relojero, romper la caja de un reloj para observar su mecanismo.” (Humberto Eco, traducción de Alejandro Patat).

Algunos le llaman "el mal de Gutenberg", como una enfermedad peligrosa.
¿Cómo podrá curarse mi amigo J.?

la foto de: people04.albion.edu

la Palabra: "Bienaventurado el que lee" (Apocalipsis 1:3)

23.4.06

¿Para qué querríamos encontrar lo perdido?

Te perdí como la moneda más valiosa de una colección.

Te perdí como un día de verano y una atardecer de luna nueva sobre Los Andes.

Perdí aquella noche en la montaña, cuando vimos caer las estrellas hacia un lugar que nunca supimos.

La huerta de choclos y mi vestido rosa.

El color amarillo de los lirios y el verde del gomero.

Te perdí como las plumas de nieve que miramos por los ventanales y tus gritos de alegría.

El viento Raco que secaba en 10 minutos la ropa tendida.

Como el río en un invierno de tormenta.

La Escuela 606, la antigua, con su patio de cemento y la mínima sala de profes al fondo.

La noche de los cuchillos buscando el corazón de aquel muchacho. Quieto en la vereda, quieto para siempre. ¿A dónde iría su alma?

Perdidos los días eternos de la lluvia soplando por los grietas de la casa.

El viento ululante sobre los techos.

La amenaza constante de una inundación.

El frío que amorataba los dedos y ponía roja la nariz.

Podría escribir todo el día y la noche, llenar páginas y más páginas de todo que perdí cuando te fuiste.

Sin embargo nada de lo perdido es comparable a lo nuevo, la esplendorosa renovación de la vida, los objetos, los espacios, las palabras, el Espíritu, el círculo perfecto de Su Amor que excede cualquier ausencia.

Y eso pido en oración, que todo aquello y lo mucho más que no volveremos a ver, a encontrar o a percibir, sea sólo eso, un tiempo asombroso que no volverá, y que este presente supere en grandeza a áquel.

19.4.06

Llorar está de moda.


Cuando leí: “Bienaventurados los que lloran porque ellos recibirán consuelo.” era bien ignorante de las terapias modernas para aliviar las penas humanas.

Hoy el mercado ha ideado un segmento especial: “Películas que ayudan a llorar”.
La noticia viene de Japón.
Llorar se está poniendo de moda entre los nipones.

¿Recuerdan aquel bar?
Las lágrimas, como el sudor, tienen una función de limpieza para el organismo.
Que corran libres nos provocan sanidad.
Contenidas nos enferman.
A veces es mal mirado que lloremos; casi un signo de debilidad.
Pero eso tiene que ver con nuestros prejuicios, más que con la realidad con la cual fuimos creados.

"Jesús lloró." Este es el verso más corto de La Palabra, pero nos refleja el corazón de un hombre y la compasión de Dios.
¿Sería menos hombre porque dejó libres sus lágrimas?
¿Sería menos Dios?

La foto:
Man Ray.

La Palabra:
"María, cuando llegó a donde estaba Jesús, al verle, se postró a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano.
Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió..."

18.4.06

Bendita mi infancia.

Ewa Zadlo.


Muchas diferencias de opinión sostuve con mi madre.

En ocasiones la disciplina aplicada era bastante dura y hasta humillante.

Todavía no se inventaba (o no se publicitaba) esto de los derechos del niño, así es que más de alguna cuchara de palo esquivé con soltura de torero. Aclaro que no tengo ni medio trauma por eso. Menos por el chicote (cinco correas de cuero atadas a un listón a modo de fusta), invento de mi abuela que quiso aplicarse a mis inocentes glúteos y que terminó sus días sin uso, directo en las aguas del Quilque, pequeño río que circulaba por el centro de la ciudad.

No puedo decir “no fui feliz”. Mi madre me regaló, entre tantas bendiciones, la poesía.

“Cada uno de nosotros lleva un río
como el sonido más puro de su infancia.
Canción de cuna trasmitida de padres a hijos,
de árboles a pájaros, de cielos a tierras.” (Efraín Barquero)

Entre paréntesis, Barquero, dicen, tú sabes, los comentarios, que es candidato directo al Nacional de Literatura. Bien por él.

Mi madre le peleó a la vida un espacio de alegría y protección para su niña; arañó la tierra y le extrajo los frutos que luego colocaría en la mesa para saborearlos juntas, nunca antes de una oración de acción de gracias.

Escucho pasar los niños de regreso a sus hogares.

Tal vez allí no espere la madre o el padre; o tal vez no.

Con esto de madres y padres bregando por un buen salario, los pagos de cuentas, cada vez más alto el costo de los insumos, en fin. Quizás cada niño o niña deba acostumbrarse a recalentar su colación en el micro hondas y cenar acompañados de la tv. Luego en su cuarto oirán un poco de música, escribirán algún mail o ingresarán al MSN. Solitarios, viviendo compañías virtuales y amigos lejanos.

Termino con Barquero

“Oh mi río atardecido,
vuelvo a encontrar tus ciudades sumergidas:
el reflejo de los árboles como inmensas torres,
el fulgor de los peces como lámparas trémulas,
la sombra del crepúsculo
como una ciudad pintada para una fiesta,
el grito de los pájaros marinos
como la voz de tus antiguos ahogados.
Vuelvo a llamar en tu país sumergido,
después de tanto tiempo,
y por una de sus calles me encamino.”

¿Quién dice que la poesía no puede salvar de la precariedad en que vivimos?

¿Quién se atrevería a quitárnosla?

17.4.06

Para hacerle honor a la poesía: leerla.



No tenemos un lenguaje para los finales,
para la caída del amor,
para los concentrados laberintos de la agonía,
para el amordazado escándalo
de los hundimientos irrevocables.

¿Cómo decirle a quien nos abandona
o a quien abandonamos
que agregar otra ausencia a la ausencia
es ahogar todos los nombres
y levantar un muro
alrededor de cada imagen?

¿Cómo hacer señas a quien muere,
cuando todos los gestos se han secado,
las distancias se confunden en un caos imprevisto,
las proximidades se derrumban como pájaros enfermos
y el tallo del dolor
se quiebra como lanzadera
de un telar descompuesto?

¿O cómo hablarse cada uno a sí mismo
cuando nada, cuando nadie ya habla,
cuando las estrellas y los rostros son secreciones neutras
de un mundo que ha perdido
su memoria de un mundo?

Quizá un lenguaje para los finales
exija la total abolición de los otros lenguajes,
la imperturbable síntesis
de las tierras arrasadas.

O tal vez crear un habla de intersticios,
que reúna los mínimos espacios
entreverados entre el silencio y la palabra
y las ignotas partículas sin codicia.


(Poema de Roberto Juarroz).

(Foto "Salar de Tara" emol.com)

15.4.06

Soñamos con un lector perfecto.

Soñamos con un lector perfecto.

Superior a nosotros.

Mejor aun que la propia lectura

de nosotros mismos.

Para él escribimos, aunque no exista.

No podemos dejar de sentir

que se esconde detrás de ese silencio

que arrastran las palabras como una túnica partida.


Quizás si persistimos en este oficio desolado

de elevar torres sin andamios,

el lector que no existe despierte alguna vez

allí donde el lector ya no es necesario

porque al final toda lectura se lee sola.


Decimocuarta poesía vertical, libro póstumo.
Roberto Juarroz (1925-1995)

¿Poesía? ¿Para qué?

“¿Tiene la poesía un futuro? Yo preguntaría: ¿es suplantable la muerte, el hombre, el misterio, el infinito? ¿Es suplantable la palabra en relación con todo eso? Si las respuestas son no, la poesía sí tiene un futuro. El futuro de la poesía es como su pasado: para ella no existe el tiempo. La poesía es.” (Roberto Juarroz)

Poema del ángulo recto.

Pintura de Le Corbusier ( Foto EFE)

13.4.06

Hablemos de poesía.



A ver si logramos ponernos de acuerdo.
Vamos a ver si podemos aceptarnos con las diferencias inherentes al género, el status espiritual, el color de la piel o cuánto hay en la cuenta bancaria.
Definamos, pues.

Para despedir el año 2006.

"renuncio al peso muerto de mi terco pasado" Invariablemente te encuentras con los balances de final de año. Cada medio hace ...